A mi esto, de verdad, me parece horrible. Y tú, ¿qué piensas?

Hace rato estaba en una sala de Clubhouse -una adicción que tomo y suelto, porque confieso que a veces me abruma la cantidad de gente que solo entra a venderse- y adoré el tema y los ponentes. Lo primero que debo decir, es que no me canso de maravillarme con esto de la democratización del alcance a las personas que nos permiten las redes; porque antes, muchos de aquellos a quienes admirábamos, parecían dioses del Olimpo, por allá lejos, a los que solo teníamos acceso a través de sus libros o artículos, pero gracias a ellas, ya podemos, incluso, compartir cuartos en la casa de todos.
Así, estaba en una de esos chat romos con mi admirada Mónica Lemos y otra pila de consultores interesantísimos y alguien mencionó un tema que hizo sonar todas mis alarmas: INGRESO PASIVO.

Aunque ese concepto de mercadeo está híper ultra extendido, yo confieso que a mi me parece horrible. Es impresionante como desde TikTok, pasando por Instagram, Facebook, obvio Youtube y ni hablar de LinkedIn, todo el mundo quiere enseñarnos a automatizar nuestros negocios para tener ingresos pasivos. Qué de moda se ha puesto aquello de: “mientras te estás tomando unas margaritas en la hermosa Marco Island en Florida, disfrutando del eterno verano de la zona, tu caja registradora seguirá sonando…” Y justo eso es lo que me parece horrible. Epa!, ya va. Me explico.

A mi me encanta que la gente gane dinero a raudales. Yo adoro ganar dinero como ríos, pero las cosas deben tener cierto sentido. Si tu vendes productos hechos en China, por ejemplo, y traes containers llenos de ese producto, bueno, hasta te acepto una margarita en Marco Island y disfrutamos juntas de la vida; pero si tu negocio son los servicios, no estoy en lo absoluto de acuerdo con eso.

Los servicios se le prestan a personas y las personas eligen tus servicios porque te necesitan a ti y tu atención. Imagina la escena: tú quieres que yo te haga un workbook personalizado para autopublicación a través de Kindle Direct Publish de Amazon, lo que te hará ganar autoridad, te dará visibilidad en las redes, aumentará tus vendas -porque es un producto más dentro de tu gama- y hasta podría llevarte a hacer medios de comunicación y lives con influencers para hablar de tu lanzamiento; pero, para encargarlo, yo solamente te ofrezco un formulario online con una aplicación en donde te pregunto 7 cosas y termino con un botón de Paypal para que me abones la primera parte de los $2,500 que costaría un producto básico como este. Mientras esto pasa, yo estoy esquiando en Vermont y tú no me encuentras ni en barajita para que te responda ni una mísera preguntica.

Yo tengo mi “ingreso pasivo” y tu tienes un trato inmerecido. Entonces, debemos tener mucho cuidado con los términos de moda, con lo que nos quieren meter por los ojos los marketeros. Nosotros, quienes tenemos pequeñas empresas de consultoría, mentoría, coaching, entrenamiento o servicios, no nos podemos dar esos lujos, porque se pierde nuestro mayor capital: el contacto y la atención personalizada.

Mantente en el foco de tu cliente ideal y no te conviertas en un almacén de servicios paqueteados ofrecidos solo desde tu web y por un robot. Conecta, conversa, apoya, ayuda. Solo así crearás comunidad y una legión de clientes fieles y recurrentes.

No creas todo lo que oyes, no intentes todo lo que está de moda. Piensa en si es conveniente para ti. Seguramente, con un negocio bien llevado y una tribu contenta, también te vas a poder ir de vacaciones a Marco Island a disfrutar de tus margaritas.

Ahora, me encantaría saber tú que opinas. Te leo!